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El explicador

A primeros del siglo XX, hacia 1900, nace en España la figura del explicador, concretamente en Barcelona. Su función, como su propio nombre indica, consistía en explicar lo que sucedía en pantalla, por lo que se le requerían nociones de improvisación y cierta elocuencia. Sus primeras apariciones se dieron en salas como El Cinematógrafo Clavé y El Cinematógrafo Universal.

Debido a que en 1907 comenzaron a aparecer los insertos explicativos en español en las proyecciones cinematográficas, también llamados intertítulos, la figura del explicador se difuminó en el tiempo y dejó de existir hacia 1913, aunque desde 1910 su presencia era cada vez más residual. Lo más curioso de estos personajes es la fama que adquirieron, pues se hacían incluso concursos para elegir a los mejores y en muchas ocasiones su nombre aparecía en el cartel junto al de los actores, lo que resultaba un importante atractivo para el público, con quienes interactuaban ocasionalmente. Podemos destacar los nombres de Tomás Borrás, Enrique Cano o Román Arce.

Sin embargo, es 1908 cuando se produce el considerado primer doblaje de la historia en directo en un cine, pues varios explicadores e incluso actores, a modo de broma, prestaron sus voces a los personajes de la película que se emitía en ese momento, «Los competidores», en Barcelona, de la forma más sincronizada que pudieron teniendo en cuenta que no existía la práctica por aquel entonces, pero el éxito fue tal que repitieron la experiencia por todo el país. Lo que no sabían es que, de algún modo, aquello se convertiría en el embrión de la industria del doblaje.

Ya a finales de la década de los veinte surge el cine sonoro, al menos con el sonido y la imagen debidamente sincronizados, con la proyección en Nueva York de «El cantor de jazz», concretamente en abril de 1927. No obstante, su estreno en Europa se retrasaría hasta 1928, proyectada en el Picadilly Theatre de Londres el 27 de septiembre de ese mismo año. Si hablamos de España, tenemos que irnos hasta el 19 de septiembre de 1929 cuando se estrena la primera película sonora, «La canción de París», en el Coliseum (Barcelona), primer cine español en instalar los equipos de sonido de la Western Electric.

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